Co-enzym Q10: mitochondriale energie, oxidatieve bescherming en cardiovasculaire gezondheid

Coenzima Q10: energía mitocondrial, protección oxidativa y salud cardiovascular

Uno de los cambios más fundamentales que se producen con el envejecimiento es una disminución de la eficiencia de las mitocondrias, las centrales energéticas de nuestras células. Este deterioro conduce a una menor producción de ATP, a un mayor estrés oxidativo y a una mayor vulnerabilidad de los tejidos con alta demanda de energía, como el corazón, los músculos y el cerebro. La coenzima Q10 (CoQ10) desempeña un papel central precisamente en estos procesos y, por ello, se relaciona de forma directa con varios rasgos distintivos del envejecimiento, entre ellos la disfunción mitocondrial, la inflamación asociada al envejecimiento y la comunicación intercelular alterada.¹

La CoQ10 es una molécula liposoluble que se encuentra de forma natural en casi todas las células del cuerpo. En las mitocondrias, la CoQ10 actúa como portador esencial de electrones dentro de la cadena de transporte de electrones, el sistema responsable de la producción de ATP. Sin suficiente CoQ10, este proceso transcurre de manera ineficiente, por lo que disminuye la producción de energía y aumenta la formación de especies reactivas de oxígeno. Al mismo tiempo, la CoQ10 funciona como un antioxidante endógeno, que puede limitar el daño oxidativo y contrarrestar la peroxidación de lípidos.¹

Con la edad, disminuye la producción endógena de CoQ10. Este efecto se intensifica en las personas que usan estatinas, ya que estos medicamentos inhiben la misma vía de biosíntesis que la CoQ10, lo que puede dar lugar a un menor estado de CoQ10 y a una mayor sensibilidad al déficit de energía y al estrés oxidativo en tejidos de alta demanda energética, como el músculo cardíaco y los músculos esqueléticos.

Los beneficios para la salud de la CoQ10 están relativamente bien respaldados en estudios en humanos, sobre todo en el ámbito de la salud del corazón. En el estudio Q-SYMBIO, un ensayo aleatorizado, doble ciego y multicéntrico, los pacientes con insuficiencia cardíaca crónica recibieron CoQ10 durante dos años como complemento de la atención estándar. El grupo de CoQ10 mostró una mejora significativa en las puntuaciones de síntomas, en la clase funcional y un menor riesgo de mortalidad cardiovascular y de eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE) en comparación con el placebo.²

Además, los metanálisis muestran que la suplementación con CoQ10, por lo general, puede contribuir a reducir la presión arterial sistólica, lo cual es relevante para ralentizar el envejecimiento cardiovascular y disminuir los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.³

Los estudios en animales y los preclínicos respaldan aún más estos hallazgos. La suplementación con CoQ10 en modelos animales mejora la función mitocondrial, favorece la fosforilación oxidativa y reduce el daño oxidativo, lo que concuerda con el papel de la CoQ10 como factor clave en la homeostasis energética y la protección antioxidante.

En conjunto, esto dibuja un panorama biológico coherente: la coenzima Q10 no solo respalda un componente de la salud, sino que interviene en mecanismos fundamentales que determinan el funcionamiento de las células a medida que envejecemos. Al apoyar la producción de energía mitocondrial y proteger frente al estrés oxidativo, la CoQ10 puede contribuir a mantener la función cardiovascular, la energía física y la resiliencia celular.

La CoQ10 es, por tanto, un componente esencial dentro de una estrategia de longevidad orientada a conservar la energía, la salud del corazón y la capacidad funcional a largo plazo, precisamente los factores que determinan cuán saludablemente envejecemos.

Fuentes:

  1. Objetivos metabólicos de la coenzima Q10 en las mitocondrias: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8066821/
  2. Q-SYMBIO RCT: estudio aleatorizado, doble ciego y multicéntrico: 
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25282031/
  3. Metanálisis de la CoQ10 y la presión arterial sistólica:
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40495903/
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